19 de mayo de 2011

Quien era Jack el destripador?


Mis queridisimos lectores al creer que escribir sobre un asesino serial es como diría mi madre "es parte de una etapa inmadura donde vemos cool a la gente mala" bueno en si se refería a una estrella de rock, pero los asesinos seriales son unos Rock stars, para mucha gente hacen obras de arte y se vuelven personajes de culto, otros  los vemos como un ser que puede explotar sus capacidades, de una manera muy inusual, su modus operandi, únicos e inigualables y así que me di darle un homenaje a un hombre que podría decirse al mejor asesino serial de todos los tiempos, inspiración de muchos, esta es la historia de JACK el destripador, en verdad disfrútenla como yo lo hice al escribir cada letra sobre el.

Nunca se pudo saber con exactitud quién era Jack, debido en parte a las burdas técnicas de investigación forense del momento, y también se especula que se quiso ocultar al verdadero autor, Alberto, Duque de Clarence, miembro de la familia real.

En la década del noventa, se encontró un pequeño reloj de oro, con la leyenda “Yo soy Jack” y las iniciales de las víctimas: MN, AC, ES, CE, MK. También fue hallado un diario donde se describía en detalle los crímenes. El nombre del autor:  James Maybrick, un prominente comisionario algodonero de Liverpool. Se dijo en un primer momento que estos objetos eran un fraude. Pero análisis posteriores realizados con microscopio electrónico, y otros modernos métodos de investigación revelaron que el reloj podría haber sido de la época en que Jack azotaba la noche  londinense

Otro sospechoso que tiene muchos puntos a su favor es  Montague John Druitt un abogado, tenista y maestro de escuela. Montague se suicidó inmediatamente luego del asesinato de la última víctima, y los crímenes cesaron. Su familia estaba convencida que de el bueno de Montague era Jack. Ya en la época era considerado un firme sospechoso, y  aparece mencionado en el Memorados Macnaghten, un libro escrito en 1889, por Sir. Melville Macnaghten, quien estaba a cargo oficialmente de la investigación. El cuerpo de Montague apareció flotando en el río Támesis, en avanzado estado de descomposición. Si su familia estaba tan convencida de que era el asesino, cabe la pregunta ¿suicidio o asesinato, en un intento de terminar con esta carrera de muerte y horror? Ciertamente tuvo éxito, porque los asesinatos cesaron. Por otro lado, es improbable que un verdadero asesino serial se suicide, ya que se trata por lo general de una personalidad extremadamente narcisista y egocéntrica. El suicidio no es opción.
En 2006 se realizó un análisis de ADN a una de las supuestas cartas que Jack había enviado, y se llegó a la conclusión de que era una mujer. Se comenzó a hablar de Jill, la destripadora. Pero también podría haber escrito la carta con sus manos manchadas con sangre de una de sus víctimas. También se duda, porque no se corresponde con el perfil de los asesinos seriales el que sea una mujer. En definitiva, una información que no ayudó a esclarecer el caso.
Otro sospechoso fue Walter Richard Sickert (1860-1942), quien era un pintor de origen alemán. La acusación se basa en que hay gran número de evidencias que apuntan a Sickert. Patricia Cornwell, una investigadora lo declara el asesino sin discusión en un libro intitulado “Retrato de un asesino. Jack el Destripador: caso cerrado”. Pero, es extraño,  o al menos inusual que un asesino serial de estas características pare porque sí. En general las ansias de matar van in crescendo, y nada, salvo la muerte o la cárcel, lo hacen detenerse.
Otra teoría seria le atribuye los asesinatos a Melville Macnaghten (1853-1921). Melville era investigador de Scotland Yard, y, se supone que cometió los asesinatos para obligar a su jefe a dimitir. Cuando Melville fue puesto a cargo de la investigación, los asesinatos misteriosamente cesaron. También se dice que la letra de Melville era igual a las de las misivas de Jack, especialmente cuando escribe “Querido Jefe”. Nuevamente, inusual actitud para un asesino serial.
La última teoría, desarrollada en 1997 por Trevor Marriott, ex investigador de Scotland Yard, apunta a que Jack era en realidad un marino, que había llegado a Londres en el barco “Sylph”, un carguero de 600 toneladas. El barco había tocado puerto en Londres procedente de las islas Barbados en julio de 1888, justo un mes antes del asesinato de la primera víctima, y había zarpado hacia Managua (Nicaragua) dos semanas después del asesinato de la última víctima.
En Managua, justamente, se produce una serie de homicidios brutales similares a los de Jack que dejaron perplejos a los investigadores. De hecho, se especulaba en los diarios de ese entonces, que en realidad fuera Jack.
Las coincidencias siguen: el 17 de julio de 1889, Alice McKenzie, otra prostituta, aparece muerta de igual forma en Londres. Más tarde, en octubre de ese mismo año, en Hamburgo, otro puerto muy frecuentado por marinos, es escenario de otro crimen similar.
En definitiva, los años han pasado. Las técnicas de investigación forense han mejorado de manera astronómica. Pero la verdadera identidad de Jack sigue siendo tan misteriosa como en 1888. Tal vez sea esta aura de misterio la que ha marcado a fuego los atroces crímenes de Jack en la memoria de la humanidad
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Carta de Jack el Destripador
Carta de Jack el Destripador

Segunda mitad del año 1888. Plena sociedad victoriana en Londres.  Todavía era una época en que se conserva cierta ingenuidad por parte del ciudadano común. De repente, los cadáveres descuartizados de pobres prostitutas empezaron a acumularse en el barrio bajo de White chappel, un suburbio frecuentado por las clases más bajas de la ciudad.
Las características comunes de los asesinatos eran las siguiente: mujeres, prostitutas, a veces ocasionales, que aparecían con la garganta degollada de izquierda a derecha, y todas mutiladas.  La parte favorita de Jack era el abdomen, aunque no se privaba de otras partes del cuerpo. Lo primero que hacía era agarrarlas por detrás y con un certero corte de izquierda a derecha las silenciaba, para siempre. A partir de ese momento, estaban a su más completa merced, para que se “divirtiera” como él más quisiera. A muchas les sacaba el útero, y otros órganos internos. Pero la manera en que lo  hacía era como la de alguien que tenía conocimientos y herramientas de un médico, o alguien avezado en anatomía humana. Las víctimas fueron Mary Ann Nichols (de 43 años), Annie Chapman (de 47), Elizabeth Stride (de 45), Catherine Eddowes (de 46), y Mary Jane Kelly (de 25, su víctima más joven).
El nombre Jack se lo dio el mismo, supuestamente, en una misiva que envió el 27 de septiembre de 1988, a la Agencia Estatal de Noticias. Como a muchos otros asesinos seriales, a Jack le gustaba la publicidad, y burlarse abiertamente de los policías que nunca pudieron detenerlo. En la misma podía leerse:
Querido Jefe, desde hace días oigo que la policía me ha capturado, pero en realidad todavía no me han encontrado. No soporto a cierto tipo de mujeres y no dejaré de destriparlas hasta que haya terminado con ellas. El último es un magnífico trabajo, a la dama en cuestión no le dio tiempo a gritar. Me gusta mi trabajo y estoy ansioso de empezar de nuevo, pronto tendrá noticias mías y de mi gracioso jueguecito…
Firmado: Jack el Destripador
La ironía, el sadismo y la diversión que este “jueguecito” le producía es el común denominador de los asesinos seriales. Es increíble cómo, con matices, el mismo comportamiento se repite a través de los siglos de la historia forense: Zodíaco, Charles Manson, Landrú.
Muchos investigadores, a lo largo de los años, se han abocado a descubrir la identidad de Jack, llegando a considerarse el tema prácticamente como un objeto de culto. La realidad es que Jack jugó su “gracioso jueguecito” hasta cuando tuvo ganas, y nunca nadie pudo impedírselo.  

Lo que siempre quisiste saber pero jamas te atreviste a preguntar sobre "La Lanza del Destino y Hitler"



a lanza sagrada que atravesó el costado de Cristo en su crucifixión, llegó a las manos de los guerreros teutónicos, quienes la convirtieron en su talismán.  En el siglo XX, Hitler, que conocía su significado místico, se apoderó de ella.
 
Según la tradición, en ese momento le fue revelado al soldado (que se llamaba Cayo Casio Longinos) que Cristo era verdaderamente el hijo de Dios, y la lanza adquirió un duradero poder mágico.
Un soldado romano se asegura de que Cristo ha muerto clavándole una lanza.
En 1913, por las calles de Viena, un miserable ex estudiante de arte intentaba en vano ganarse la vida vendiendo pequeñas acuarelas. Ocasionalmente, cuando el frío le impedía salir a la calle, vagaba por los corredores del museo del palacio Hofburg. Se sentía especialmente fascinado por un conjunto de piezas valiosas, conocidas como «las insignias de los Habsburgo». Entre ellas el joven vagabundo Adolf Hitler prestaba especial atención a la Santa Lanza, que la leyenda identifica con la que atravesó el costado de Cristo después que éste expirara en la Cruz.

La leyenda de la Santa Lanza se origina en el Evangelio según San Juan, 19: 33-37:
... pero llegando a Jesús, como lo vieron ya muerto, no le rompieron las piernas, sino que uno de los soldados le atravesó con su lanza el costado y al instante salió sangre y agua. El que lo vio da testimonio y su testimonio es verdadero; él sabe que dice verdad para que vosotros creáis; porque esto sucedió para que se cumpliese la Escritura: «No romperéis ni uno de sus huesos». Y otra Escritura dice también: «Mirarán al que traspasaron». El versículo siguiente cuenta cómo José de Arimatea obtuvo permiso para llevarse el cuerpo de Jesús y, ayudado por Nicodemo, lo colocó en una tumba en la noche de viernes santo.
Otras tradiciones orales y escritas, que comenzaron con los primeros cristianos y continuaron en la Edad Media, aseguran que el rico judío José de Arimatea se preocupó de preservar la cruz, los clavos, la corona de espinas y el sudario del que Cristo se levantó al tercer día. Por medio de las claves que dejó José, Helena, la madre del primer emperador cristiano, Constantino, pudo redescubrir estas reliquias.

Pero, según las mismas tradiciones, José había empezado su colección antes de la muerte de Cristo: después de la última cena, guardó la copa en la que Jesús había consagrado el pan y el vino. Después de la Resurrección, José conservó la copa junto con la lanza citada en el Evangelio: fueron llamados, respectivamente, el Santo Grial y la Santa Lanza.

Los viajes posteriores de José con el Grial y la Lanza fueron tema de relatos folklóricos y leyendas en casi todos los países de Europa. En España, en la catedral de Valencia se conserva uno de los «Santos Griales» mejor documentados: se dice que los primeros papas lo habían utilizado en Roma (adonde lo habría llevado San Pedro) hasta el año 258, en que fue enviado por San Lorenzo a Huesca, para rescatarlo de la persecución imperial. Posteriormente estuvo en San Juan de la Peña y en Zaragoza. Pero ésta es sólo una de las muchas historias en torno al Grial.

Los escritores medievales, comenzando por el poeta francés Chrétien de Troyes alrededor de 1180, vincularon el destino del Santo Grial y de la Santa Lanza con la aventura del Rey Arturo y los Caballeros de la Mesa Redonda, sobre todo con LanzelotteGawain y Perceval.

Paralelamente a estas historias -basadas en tradiciones celtas y en fragmentos de hechos históricos- subsistía la historia de que la Lanza, por lo menos, había sobrevivido a los siglos, pasando a veces a buenas manos, a veces a otras menos dignas. Quien la poseía adquiría un poder que podía ser usado para el bien o para el mal.

A principios de este siglo existían por lo menos cuatro «Santas Lanzas» en Europa. Quizá la más conocida fuera la que se conservaba en el Vaticano, aunque la Iglesia Católica parecía considerarla sólo una curiosidad. Ciertamente, las autoridades papales nunca le atribuyeron poderes sobrenaturales.

Una segunda lanza estaba en París, adonde había sido llevada por San Luis en el siglo XIII, cuando volvió de la cruzada a Palestina.

Otra, conservada en Cracovia (Polonia), era sólo una copia de la lanza de los Habsburgo. Ésta es, posiblemente, la que posee una genealogía mejor. Fue descubierta en Antioquía, en 1098, durante la primera cruzada, pero el misterio -y posiblemente la imaginación oscurecieron las circunstancias del hallazgo. Los cruzados habían sitiado con éxito la ciudad y la habían ocupado, cuando una banda de sarracenos fuertemente armada llegó e invirtió la situación, encerrando a los cruzados dentro de las murallas de la ciudad. Tres semanas después la comida y el agua escaseaban, y la rendición parecía el único camino. Entonces, un sacerdote dijo haber tenido una visión milagrosa de la Santa Lanza, enterrada en la iglesia de San Pedro. Cuando las excavaciones en ese sitio revelaron la presencia de una lanza de hierro, los cruzados se sintieron llenos de un renovado ardor y rompieron el cerco, derrotando a sus enemigos.
La hoja de la lanza de los Habsburgo, la que según parece atravesó el costado de Cristo crucificado. Al tratarse de una reliquia sagrada, la hoja de hierro fue reparada varias veces con plata y oro durante su larga historia. Ahora la mantienen unida un alambre y una funda con inscripciones.
Las tradiciones germánicas, que no coinciden demasiado con esas fechas, afirman que la lanza de los Habsburgo fue llevada como talismán por Carlomagno, en el siglo IX, durante 47 campañas victoriosas. También le había conferido poderes de clarividencia. Carlomagno murió cuando la dejó caer accidentalmente.

La lanza pasó a manos de Heinrich el Cazador, quien fundó la casa real de Sajonia y empujó a los polacos hacia el este... una prefiguración de su propio destino, pudo haber pensado luego Hitler. Después de pasar por las manos de cinco monarcas sajones, llegó a manos de los Hohenstauffen de Suabia, que les sucedieron. Un destacado miembro de esta dinastía fue Federico Barbarroja, nacido en 1123. Antes de morir, 67 años más tarde, Barbarroja conquistó Italia y obligó al Papa a exiliarse; de nuevo, Hitler bien pudo haber admirado la dureza brutal de aquel personaje, combinada con una personalidad carismática que fue la clave de su éxito. Pero, al igual que Carlomagno, Barbarroja cometió el error de dejar caer la lanza mientras vadeaba un arroyo en Sicilia. Murió pocos minutos después.

La Fascinación De La Lanza

Aquí la hechicera Kundry, redimida de una vida dedicada al mal, muere, mientras Parsifal rescata al Santo Grial de su santuario. También sostiene la Santa Lanza que, tras haber servido al mal en manos del mago Klingsor, se convierte en instrumento del bien.
La escena final de Parsifal, la última ópera de Wagner. A Hitler le fascinaba la leyenda en que se basa la ópera.
Ésta era la leyenda del arma que tanto fascinaba al joven Hitler. Durante su primera visita a la lanza la estudió con todo detalle. Medía 30 cm de longitud, y terminaba en una punta delgada, en forma de hoja; en algún momento, el filo había sido ahuecado para admitir un clavo -al parecer, uno de los usados en la crucifixión-. El clavo estaba sujeto con un hilo de oro. La lanza se había partido y las dos partes estaban unidas por una vaina de plata; dos cruces de oro habían sido incrustadas en la base, cerca del puño.

Estos detalles que describen la fascinación de Hitler ante la lanza de los Habsburgo provienen del testimonio del doctor Walter Johannes Stein, matemático, economista y ocultista que afirmaba haber conocido al futuro Führer justo antes de la guerra del 14. Stein, que había nacido en Viena en 1891, era hijo de un rico abogado. Sería un erudito y un aventurero intelectual hasta su muerte, en 1957. Se licenció en ciencias y se doctoró en investigaciones psicofísicas por la Universidad de Viena. Luego se convirtió en experto en arqueología, arte bizantino primitivo e historia medieval; durante la primera guerra mundial, como oficial del ejército austríaco, fue condecorado por su valor.

En 1928 publicó un excéntrico panfleto, Historia del mundo a la luz del Santo Grial, que circuló por Alemania, Holanda y Gran Bretaña. Cinco años después, el Reichsführer Heinrich Himmler ordenó que se obligara a Stein a trabajar en el «Buró ocultista» de los nazis, pero Stein huyó a Gran Bretaña. La segunda guerra mundial le sorprendió trabajando como agente del espionaje británico. Después de colaborar en la obtención de los planes de la «Operación Sealion» -la invasión de Inglaterra que proyectaba Hitler- fue consejero de Churchill, como asesor sobre las creencias ocultistas del líder alemán.

Stein nunca publicó sus memorias, pero antes de morir se hizo amigo de un ex oficial de comandos de Sandhurst, ahora periodista, Trevor Ravenscroft. Usando las notas y las conversaciones de Stein, Ravenscroft publicó en 1972 el libro Spear of Destiny (La lanza del destino) que por primera vez llamó la atención del público sobre la fascinación que sentía Hitler por la lanza de los Habsburgo.

¿Qué atractivo podía ofrecer la Santa Lanza, un símbolo cristiano, para el ex católico y violentamente anticristiano Adolf Hitler? Ya se había entregado a violentos desvaríos antisemitas, era un devoto discípulo del Anticristo de Nietzsche y sostenía su condena del cristianismo como «la última consecuencia del judaísmo».

Parte de la respuesta se encuentra en una tradición ocultista medieval vinculada con la historia de la Santa Lanza. Como cuenta el evangelio de San Juan, el soldado romano que hirió el cuerpo de Cristo cumplió, sin saberlo, las profecías del Antiguo Testamento (los huesos de Cristo no serían rotos). Si no hubiese hecho lo que hizo, el destino de la humanidad habría sido diferente. Según San Mateo y San Marcos, la verdadera naturaleza de Cristo fue revelada en ese momento al soldado, que se llamaba Cayo Casio Longinos: «Viendo el centurión que estaba frente a Él de qué manera expiraba, dijo: Verdaderamente este hombre era hijo de Dios». (San Marcos, 15:39)

Para la mentalidad ocultista, un instrumento usado para un propósito tan importante se transforma en un foco de poder mágico. Y, como dice suscintamente Richard Cavendish, hablando del Grial y la Lanza en su libro El rey Arturo y el Grial:
Una cosa no es sagrada porque es buena. Es sagrada porque contiene un poder misterioso y terrible. Es tan poderosa para el bien o el mal como una fuerte descarga eléctrica. Si es mal usada, por importantes y comprensibles que sean las razones, las consecuencias pueden ser catastróficas para personas totalmente inocentes.
La entrada triunfal de Hitler en Viena, en marzo de 1938. El Führer ordenó trasladar a Alemania el tesoro de los Habsburgo, incluida la Santa Lanza.
Según Stein, Hitler tenía conciencia de este concepto ya en 1912; de hecho, fue la obsesión de Hitler por la lanza y su poder de «varita mágica» el motivo de que los dos hombres de conocieran. En el verano de 1912, el doctor Stein compró una edición de Parsival, romance sobre el Grial del poeta alemán del siglo XIII Wolfram von Eschenbach, a un librero ocultista de Viena. Estaba llena de comentarios manuscritos en los márgenes, que mostraban una combinación de sabiduría ocultista y racismo patológico. En las guardas, su anterior propietario había anotado su nombre: Adolf Hitler.
A través del librero, Stein encontró a Hitler y pasó muchas horas con él, horrorizado pero fascinado. Aunque pasarían años antes de que el mísero pintor de cromos diera los primeros pasos por el camino del poder, poseía ya un carisma maligno. A través de su tortuoso discurso, una obsesión destacaba claramente: tenía un destino místico que cumplir y, según Stein, la lanza era la clave.

Hitler describió a Stein cómo había adquirido la lanza su especial significado para él:
Lentamente me apercibí de una presencia poderosa que la rodeaba, la misma impresionante presencia que había experimentado interiormente en esas ocasiones únicas de mi vida en que había sentido que un gran destino me aguardaba... una ventana en el futuro que se abría, a través de la cual veía, en un relámpago de iluminación, un hecho futuro, en función del cual sabía, más allá de toda contradicción, que la sangre de mis venas se transformaría algún día en el vehículo del espíritu de mi pueblo. 
Hitler nunca reveló la naturaleza de su «visión», pero Stein creía que se había visto a sí mismo un cuarto de siglo después en la Heldenplatz, frente al palacio Hofburg, dirigiéndose a los nazis austríacos y a los desconcertados ciudadanos vieneses. Allí, el 14 de marzo de 1938, el Führer alemán anunciaría su anexión de Austria al Reich alemán... y daría la orden de llevar los atributos de los Habsburgo a Nüremberg, hogar espiritual del movimiento nazi.

Una Curiosa Primacía

En las ruinas de la ciudad semidestciada se halló, entre otros objetos, la Santa Lanza en una bóveda subterránea a prueba de bombas.
La arena de Luitpold, en Nüremberg, escena de los más espectaculares mítines nazis de la preguerra, presenció el desfile informal de los soldados americanos victoriosos en abril de 1945.
La toma de posesión del tesoro constituyó un gesto de benevolencia sorprendente, considerando que Hitler despreciaba a la casa de Habsburgo, a la que consideraba traidora a la raza germánica. Sin embargo, el 13 de octubre, la lanza y otros objetos fueron cargados en un tren blindado provisto de una guardia de SS, y cruzaron la frontera alemana. Fueron instalados en el vestíbulo de la iglesia de Santa Catalina, donde Hitler pensaba instalar un museo de guerra nazi. Stein creía que, cuando Hitler tuviera la lanza en su poder, sus ambiciones latentes de conquista empezarían a crecer y florecer.

Si los conocimientos de Hitler sobre la historia de la lanza eran tan amplios como decía Stein, tiene que haber estado al tanto de las leyendas sobre el destino de Carlomagno, Barbarroja y todos cuantos la habían blandido como un arma y habían perecido cuando escapó a su control. La leyenda parece haber sido confirmada por una inquietante coincidencia que marcó el final de su conexión con la Lanza.

Después de los intensos bombardeos aliados de octubre de 1944, durante los cuales Nüremberg sufrió enormes daños, Hitler ordenó que la lanza, junto con el resto del tesoro de los Habsburgo, fuera enterrada en una bóveda construida especialmente. Seis meses después, el Séptimo Ejército norteamericano había rodeado la antigua ciudad, defendida por 22.000 SS, 100 panzers y 22 regimientos de artillería. Durante cuatro días, la veterana división Thunderbird martilleó a estas formidables defensas hasta que el 20 de abril de 1945 -el día en que Hitler cumplía 56 años- la bandera americana victoriosa fue izada sobre las ruinas.

Durante los días siguientes, mientras las tropas norteamericanas localizaban a los supervivientes nazis y comenzaba el largo proceso de los interrogatorios, la Compañía C del Tercer regimiento del Gobierno Militar, al mando del teniente William Horn, era enviada en busca del tesoro de los Habsburgo. Por casualidad, un proyectil había facilitado su tarea, volando una pared de ladrillo y dejando a la vista la entrada de la bóveda. Después de algunas dificultades con las puertas de acero de la misma, el teniente Horn entró en la cámara subterránea y echó una ojeada a la polvorienta oscuridad. Allí, sobre un lecho de descolorido terciopelo rojo, estaba la fabulosa lanza de Longinos. El teniente Horn extendió la mano y tomó posesión de la lanza en nombre del gobierno de los Estados Unidos. La fecha, 30 de abril de 1945, está registrada en los textos de historia.

Y, por escépticos que sean los críticos -acerca de Walter Stein, el ocultismo en general y las leyendas de la Santa Lanza en particular- también es un hecho histórico que a unos cientos de kilómetros de distancia, en un bunker de Berlín, Adolf Hitler eligió esa tarde para coger una pistola y quitarse la vida..... bueno aun eso se cree.

Las mejores fotos de la NG de todos los tiempos (Cat.: Blanco y Negro)

Una colección de fotos a blanco y negro de la revista National Geographic que en su momento fueron bastante aclamadas.  En lo particular lo mejor que haya visto 
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9 de mayo de 2011

Mitologia Cristiana Parte II "Demoniologia"

la demoniologia es el estudio sistemático de los demonios 

Archivo:Nachtmahr (Abildgaard).jpg

Queridos lectores seguimos con la segunda parte de la Mitología Cristiana y hablaremos de la Demoniologia esta rama de esta filosofía es muy "satanisada" literalmente debido a que siempre nos enseñaron que Dios es bueno y el diablo malo y todo lo que conlleva, y si la biblia lo exagero a tal grado que llego a hacer prohibido, a ser oculto (por eso se le llaman ciencias ocultas) pues peor tantito. Espero les guste y no lo vean como algo malo si no al contrario para poder hacer el bien debes de conocer el mal, y si no eres de religión católica o cristiana es un buen tema para leer. 




Bueno para empezar que es la de demonología?  es una rama de la teología que se encarga del estudio, explicación e interpretación de los seres que no son humanos ni Dios. Cuando se dice que es un estudio “sistemático” se entiende que se encarga de todo tipo de seres, tanto aquellos seres buenos que no tienen un círculo de fieles o seres malignos de cualquier tipo.


La manifestación más importante de la demonología cristiana occidental es el Malleus maleficarum (1486) (del latin: Martillo de las Brujas), de los dominicos inquisitadores  Jakob Sprenger y Heinrich Kramer, que demuestran —de manera sui generis— la existencia y el poder de la brujería como parte integral de la fe catolica romana  y de un peligro real para los fieles, aparte de ofrecer en su tratado toda clase de formas de reconocer y procesar una bruja, convirtiéndose así durante dos siglos en el manual para procesos de brujería.
En otro sentido, la demonología confecciona listados que intentan nombrar y establecer una jerarquía  de espíritus maléficos. Así, la demonología es el opuesto de la angelologia, que intenta recopilar la misma información al respecto de los buenos espíritus.
En la tradición cristiana, los demonios son ángeles caidos, así que se puede considerar la demonología como una rama de la angelología.
Sin embargo, muchas bases de datos demonológicas son conocimientos «capturados» a aquellos supuestamente capaces de invocar tales entidades, incluyendo las instrucciones sobre cómo convocarlos y (en el mejor de los casos) someterlos a la voluntad del conjurador.
Los grimorios de magia oculta son aquellos tomos que contienen los conocimientos acerca de esta faceta de la demonología, más de una vez estudiada con morboso deleite por aquellos que debían perseguir y juzgar a diabolistas y brujas
eurynome

Durante los tiempos Cristianos de la Edad Media el sistema externo de demonologia entre las razas sin cultura o las antiguas civilizaciones del Este continuaban su curso, y aun se pueden encontrar en su lugar de origen o en otras tierras. Dentro del manto Catolico habia menos oportunidad de margen de mayores errores de este tipo. Las primeras heresias habian sido expulsadas, y especulaciones teologicas habian sido encaminadas de manera correcta, por decision del Quinto Concilio Ecuménico  que condenaba ciertos errores Origenistas en la materia de demonios. Pero mientras los teologos de aquel periodo academico se preparaban y dilucidaban la doctrina Católica en referencia a los ángeles y demonios, había adjunto un lado oscuro en las supersticiones populares y en los hombres que continuaban practicando las artes de magia negra, brujería y contactos con el diablo. En el atribulado periodo del Renacimiento y la Reforma aparece un nuevo resurgimiento de viejas supersticiones y practicas malignas, y por algún tiempo tanto los países Católicos como los Protestantes estuvieron en desasosiego, debido a las extrañas creencias y maniobras de verdaderos o supuestos practicantes de artes negras y los crueles creyentes que los perseguían, con intención de suprimirlos. En la nueva era de la Revolución y la expansión de ideas practicas y metodos de ciencias exactas, muchos pensaron, inicialmente que estas supersticiones medievales pasarían prontamente. Cuando los hombres se endurecen por el crecimiento de riquezas y las comodidades de la civilizacion, y se sienten iluminados por la ciencia y las nuevas filosofías, no cabe duda de que encuentren fe para creer en las verdades puras reveladas por la religión, así como poco margen de cabida para cualquier creencia en doctrinas de demonios.


 El concepto en su totalidad es rechazado rudamente como un mal sueño o alucinación. Hombres instruidos se maravillan ante la credulidad de sus antecesores, de sus creencias en fantasmas, demonios y magia negra, y a la vez imposibilitados de quitarle seriedad en esa era de iluminación. Sin embargo aun habia la extraña ilusion en la fe ingenua de los primeros Racionalistas, que creian haber encontrado la llave de todos los conocimientos y que no habia nada tanto en el cielo como en la tierra que no pudiese estar fuera del alcance de la ciencia y la filosofía.


Y mucha de la histora de los pasados cien años forma un curioso comentario en base a estas pretensiones orgullosas. Lejos de desaparecer de la faz de la tierra,  mucho del viejo ocultismo ha resurgido con nuevo vigor y ha tomado nueva forma en moderno Espiritismo. Al mismo tiempo, filósofos, historiadores y hombres de ciencia han sido llevados a hacer un serio estudio de la historia de la demoniología y ocultismo en tiempos pasados o en otras tierras, para poder entender su verdadero significado.






Aquí la demoniologia en otras culturas: 
  • Demonología zoroástrica: para el zoroastrismo se habla de Angra Mainyu, el dios de la oscuridad y eterno destructor de todo lo bueno, se encuentra en lucha permanente con Spenta Mainyu, la fuerza del bien.
  • Demonología judía: el judaísmo nunca ha reconocido oficialmente alguna doctrina o estudio especializado en demonios; aunque es muy posible que algunos de los conceptos de la demonología fueran heredados por el zoroastrismo. El Talmud, por su parte, nos menciona que existen 7,405,926 demonios divididos en 72 compañías.
  • Demonología islámica: para el Islam, Iblis (Satanas en el cristianismo) no era en principio un ángel, sino un Jinn (un ser creado a partir del fuego) que, al igual que los humanos, fue dotado de libre albedrío; por lo tanto no se consideraba totalmente bueno o malo. Sin embargo, al rehusarse a arrodillarse ante Dios fue maldecido.
  • Demonología en el Budismo e Hinduísmo: algunas ramas del budismo aceptan la existencia de los infiernos donde los demonios, encabezados por Mara, atormentan a los pecadores y los incitan a pecar. El hinduísmo, por su parte, nos habla de algunos combates entres sus dioses y los adversarios, como es el caso del combate entre Indra y su contraparte Vritra.

En esta rama hay algo mas interesante ya que en otras civilizaciones no se cree en los ángeles pero si en los demonios y cada una civilización  tienen sus propias representaciones de los mismo demonio de otras culturas o con diferente nombre pero con las mismas características, como lo leyeron anteriormente.

Es muy raro ver en nuestras deidades su mitología tanto ángeles como demonios, la conexión con los seres humanos, en verdad ellos han tocado la tierra o subido a ella,  yo lo creo y también creo que hay algo mas que nosotros no podemos ver, un lugar donde existen reinos donde exista maldad pura y amor a su máximo esplendor,  ni habrá ciencia que  pueda explicar, y  solo el espíritu es nuestro pase de entrada. .....Pero eso sera para el próximo tema